Folar de pascua


Se aproxima Pascua y ya voy a tope con las recetas para estas fechas. A ver si soy capaz de publicar todo lo que quisiera. Tengo en la recámara un bizcocho que se elabora de una forma muy especial y que creo os gustará mucho, pero para hoy, hoy dejo con una receta muy tradicional de nuestro país vecino. Es el conocido "folar de páscoa" portugués. Es muy similar a nuestra rosca de pascua o roscón de reyes y lo suelen hornear en forma de un único bollo con los huevos encima y cubiertos con una cruz de pan, muy parecido también a algunas monas de pascua de nuestro país. Al igual que nosotros, cada casa tiene su receta, pero hay dos ingredientes que no pueden faltar para aromatizar la masa: la canela y el anís en polvo. Este último lo sustituí por anís en grano y el resultado es espectacular. No dejéis de probarlo.



Folar de pascua

Para preparar esta receta, si la queremos hacer idéntica a como os muestro en las fotografías, empezaremos por preparar los huevos de la decoración. Es mucho más fácil y rápido si los teñimos  con colorantes artificiales, pero dado que es una receta tradicional, lo suyo es que la forma de teñir los huevos también lo sea. Os cuento cómo lo hago yo.


Ponemos una olla al fuego con un montón de cáscaras de cebolla, cuántas más cáscaras tengamos más intenso nos quedará el color, yo puse de cebollas marrones y moradas. (Aprovechad cuando vais al súper para coger todas las cáscaras que hay sueltas en las cajas) Cubrimos con agua, la cantidad que sea la suficiente para después cocer los huevos con ella y añadimos un chorrito de vinagre, que en este caso ayudará a fijar el color. No os doy cantidades porque depende de cuántos huevos vayáis a decorar y además tampoco es que haya cantidades exactas, esto se hace simplemente aplicando el sentido común. Dejamos hervir unos 30 minutos, apagamos el fuego y dejamos enfriar (yo esto lo hago la noche previa) Una vez frio, colamos para retirar las pieles de las cebollas y quedarnos solo con el líquido.

Si no queréis dibujo en los huevos, los cocéis directamente en el agua de la cocción dejándolos hervir unos 12/15 minutos. El color dependerá de la tonalidad del huevo y de la tonalidad que hayáis conseguido con las cebollas, pero por lo general obtendréis un tono rojizo amarronado precioso.

Si queréis marcar formas en las cáscaras de los huevos, debéis haceros con hojitas pequeñas de perejil, cilantro, tomillo, diferentes flores, pegatinas, etc. Los más bonitos para mi gusto son lo que se decoran con plumas, me parecen elegantísimos y preciosos, así que no dudéis en usarlas si disponéis de ellas.

Tomamos los huevos y los mojamos, de este modo, nos será más sencillo que lo que usemos para decorarlos se quede adherido. Colocamos las hojitas, flores, plumas o lo que se sea que hayamos decidido poner sobre la cáscara del huevo. Una vez todo colocado en su lugar, envolvemos cada huevo en un trocito de media de nylon (en forma de hatillo) dejándola bien tensa para que nada se mueva y la atamos fuertemente con un poquito de hilo para que no se abra durante la cocción. Una vez todos los huevos preparados, los colocamos en una olla (sin que se toquen unos con otros) y los cubrimos con el agua teñida que hemos hecho anteriormente. Los dejamos hervir unos 12/15 minutos, los retiramos con cuidado y los dejamos enfriar (también podemos dejarlos enfriar en el líquido de la cocción si queremos intensificar más el tono)

Ya tenemos los huevos listos.



Vayamos ahora con la masa

Ingredientes para tres folares como los de las fotos (todos a temperatura ambiente):

100ml de leche tibia
10g de levadura fresca de panadería
50g de azúcar común
50ml de licor de anís
60g de mantequilla blanda
Un huevo "L"
Una cucharada de postre de canela en polvo
Una cucharada sopera de anís en grano
350g de harina de fuerza (cantidad aproximada, empezar con 300g)
4g de sal 

Además para decorar:
Huevos cocidos
Un huevo batido
Almendra en láminas, en cubos, sprinkles, etc.


Preparación:

La noche previa amasamos todos los ingredientes juntos. Hacerlo como queráis, a mano o con amasadora, pero amasar hasta obtener una bola de masa, si es ligeramente pegajosa, mejor, así que intentad poner la menor cantidad de harina posible, luego con el reposo en nevera quedará perfecta.

Untamos un bol amplio con una fina capa de aceite y colocamos la masa dentro, tapamos con un papel film y llevamos a la nevera toda la noche.

A la mañana siguiente retiramos la masa y la depositamos la sobre la encimera, le damos un ligero amasado para desgasificarla. La pesamos (a mi me salieron 700g justitos de masa)  y la dividimos en tres partes iguales. Tomamos cada parte de masa y la dividimos a su vez en dos partes iguales. Con cada una de ellas formamos dos tiras de igual tamaño (38cm de longitud cada tira de masa) 


Entrelazamos las tiras y unimos los extremos dándole forma redonda (con ambas manos ajustamos cada círculo de masa para que quede bien redondito) Colocamos un huevo en el centro de cada uno y tapamos para dejar levar la masa de nuevo.


Cuando hayan aumentado de volumen, pintamos con huevo batido y espolvoreamos con almendra o cualquier otra cosa por la superficie. Hornear a 180ºC durante 15/20 minutos o hasta que estén doradas. Retirar y dejar enfriar.




Notas:

Cada rosquita pesa unos 240g (sin contar con el peso del huevo), para que os hagáis una idea del tamaño.

Una vez formadas y para acelerar el proceso de levado hago lo siguiente: Enciendo el horno a 50ºC, lo apago y meto las roscas dentro, así en unos 40 minutos (más o menos) estarán listas para hornear.

Podéis darle esta forma u otra cualquiera. ¡La masa es deliciosa!

Espero que os haya gustado la receta y nos vemos en la próxima. ¡Besos!