Monkey bread de calabaza y chips de chocolate



Ya está lloviendo en Galicia, así que parece que a una le entran ganas de ponerse a hornear. Esta noche pasada ya dejé lista la masa, me encanta preparar las masas de noche y dejarlas levar en la nevera, a parte de que el resultado es mejor (a mí me parece que las masas quedan mejor haciéndolo así) Me ahorro mucho tiempo ya que mientras duermes se hace el primer levado y al levantarme por la mañana, ya me puse a darle forma a este super monkey, y lo de super no es por el tamaño (el que veis es pequeñito) es super de sabor, está bueníiiiiiiiiiiiisimo!!! No puede aguantar la tentación y mientras hacía las fotografías, me zampé el trozo del corte que todavía estaba caliente y ohhhhhhhhhhhhh, no se puede describir... A los reacios a la calabaza, advertirles de que no se nota su sabor y en cambio le da un colorcito al pan increíble, me encanta cocinar dulces con calabaza!!!

Solo he usado la mitad de la masa (con la otra he preparado otra cosa que ya os mostraré) pero usarla toda porque esto desaparece solo, hacerme caso.

Vayamos con la receta...





Ingredientes para la masa:
  • 125ml de leche con 25g de levadura fresca disuelta en ella*
  • 150g de puré de calabaza*
  • 40g de mantequilla blanda
  • 50g de azúcar
  • 450g de harina de fuerza*
Además:
Preparación:

Metemos todos los ingredientes para la masa en nuestra panificadora  en el orden mencionado. Seleccionamos un programa que solo amase (En mi caso es el número 7 y tiene una duración de 15 minutos)* Transcurrido el tiempo, ponemos la masa en un bol untado de aceite, lo tapamos con un paño húmedo de cocina y lo introducimos en la nevera toda la noche*. A la mañana siguiente estiramos la masa dejándola más o menos de 1cm de grosor y cortamos trozos más o menos todos del mismo tamaño, de unos 2x1cm


Formamos bolas con ellos y las rebozamos primero en la mantequilla derretida y a continuación las rodamos en el azúcar que tendremos mezclado con las especias. Vamos colocando las bolas en el molde seleccionado y entre capa y capa salpicamos chips de chocolate. Tapamos y dejamos levar unos 45 minutos e introducimos a horno precalentado a 180ºC hasta que esté dorado.




Notas:

Deshacer la levadura en leche del tiempo o tibia.

El puré de calabaza no es más que calabaza cocida y triturada. Podéis prepararla como más os guste, al vapor, cocida o asada. Yo la parto en trocitos pequeños y le meto en el micro con un poquito de sal hasta que está blanda. Luego la coloco en un colador y hago presión para que pierda todo el agua posible. La trituro y la que no uso la guardo en botes en el congelador.

La cantidad de harina utilizada en la receta es opcional pudiendo necesitar un poquito más. Lo sabéis tocando la masa con los dedos, si está tan pegajosa que no se pude trabajar con ella, le ponéis un poquito más y amasáis de nuevo para integrarla. Recordad que cuanta más harina pongáis, menos esponjosa os quedará la masa.

Supongo que es manía pero yo siempre amaso dos veces, tengo la sensación de que con una sola vez el amasado está incompleto. Selecciono el programa que dura 15 minutos en la panificadora y cuando termina, lo selecciono de nuevo.

Podéis hacer la receta toda del tirón, no es obligatorio amasar de noche. En ese caso dejáis levar la masa en un sito templado y tapada. Cuando aumente por lo menos el doble de su volumen, proseguís con la receta.

Las especias de jengibre las preparamos el año pasado y si no las tenéis las podéis sustituir por canela (la cantidad a vuestro gusto) De todos modos, no está de más que las hagáis porque le dan un toque buenísimo a todo. Bizcochos, galletas, masas, etc...

No llenéis el molde del todo con las bolas. Tened en cuenta que luego con el levado aumentarán y corremos el riesgo de que se desborde la masa. 

El horno con calor arriba y abajo y con aire.

Dejarlo enfriar un pelín antes de desmoldarlo. 

Si no tenéis panificadora y lo queréis hacer a mano, ponéis la harina junto con el azúcar en la mesa de trabajo en forma de volcán. Colocáis en el centro la mantequilla y el puré de calabaza, deshacéis la levadura en la leche y la vais añadiendo poco a poco al mismo tiempo que amasáis hasta conseguir una bola de masa suave y elástica. El resto de la receta es igual en este caso.

Está publicada en el blog, la versión salada de este clásico americano. La receta pinchando aquí.

Si os animáis a preparar la receta y os gustaría enseñármela, podéis subir vuestras fotografías en el Facebook de esta página.

Salsa de tomate asado




Me encanta la salsa de tomate hecha con tomates de huerta. No hay marca en el mercado que ni se acerque al sabor de una salsa de tomate hecha en casa con unos tomates de primera como los que me dio mamá esta semana. Por suerte, puedo disfrutar de muchos productos que mis padres cultivan, con lo que la procedencia y el cuidado los tengo más que garantizados. Ellos solo cultivan para propio consumo, así que nada de porquerías añadidas para conseguir un mayor y más rápido crecimiento, ni nada de nada.  Tan solo sol y agua.

A mí el tomate no me gusta, solo en salsa, así que en casa hicieron acopio de los más maduros y me he traído nada menos que 6 kilos de estos magníficos tomates. Lo novedoso de la salsa de tomate que os presento hoy, es que está hecha al horno, asando primero todos los ingredientes lo que le otorga un sabor inconfundible que la ha convertido en la mejor salsa de tomate que me he comido hasta ahora. Y os aseguro que no exagero. 

En serio, ahora mismo en los mercados podéis encontrar buenas ofertas de tomates y más teniendo en cuenta que para esta elaboración cuanto más maduros mejor, así que haceros con ellos y prepararla. Yo la uso en casi todo, pasta, pizza, lasañas, canelones y ayer mismo con unos huevos fritos caseros, un poco de esta salsa y un buen pedazo de pan, y ohhhhhh no necesito más!!! 

Vayamos con la receta...


Ingredientes:
  • 1,700kg de tomates maduros*
  • 200g de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 100g de pimiento rojo
  • 100ml de vino blanco
  • 1 cucharada de azúcar*
  • 2 ramas de tomillo fresco
  • Aceite de oliva
  • pimienta
  • Sal
Además:
  • Una cucharada de vinagre de módena
  • Una buena cucharada sopera de concentrado de tomate*
Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC
Troceamos los tomates, la cebolla, el pimiento y los ponemos junto con el resto de ingredientes en una fuente que pueda ir al horno durante una hora, transcurrido el tiempo, pasamos todo a un recipiente que pondremos al fuego, añadimos el concentrado de tomate, el vinagre y removeremos de vez en cuando hasta que se evapore el exceso de líquido y la salsa espese a nuestro gusto (Unos 40 minutos aprox)



Transcurrido el tiempo, pasamos la salsa por el pasapurés y guardamos en botes del tamaño que nos convenga. congelar hasta su uso.


*Notas:

El peso del tomate utilizado en la receta, es ya limpio y troceado, procurad que estén bien maduros, obtendréis un mejor resultado.

Mientras estén los ingredientes en el horno, les daremos vueltas de vez en cuando.

Cuando paséis los ingredientes del horno al fuego, aprovechad para rectificar de sal y azúcar, yo he tenido que añadir dos cucharadas más de azúcar pero esto dependerá de la acidez de vuestros tomates.

El concentrado de tomate lo encontráis en los supermercados Mercadona. Le da color a la salsa.

El tiempo de reducción de la salsa tan solo es orientativo ya que depende de la cantidad de jugo que suelten vuestros tomates y de lo espesa que la queráis .

El aceite de oliva, la cantidad a vuestro gusto. Una vez puestos todos los ingredientes en la fuente, los regáis por encima con un buen aceite.

Yo la congelo, me es más práctico pero podéis envasarla al vacío si queréis.

Disfrutadla porque está realmente buena.

Tarta de queso y moras silvestres


Aunque en Kanela y Limón seguimos con los fogones virtuales apagados, he decidido publicar esta receta porque es tiempo de moras y sé que muchos de vosotros estáis haciendo acopio de ellas, bien en mermelada o congelándolas, y por si necesitáis ideas, pues aquí os la dejo.

Yo he hecho el doble de los ingredientes que os indico a continuación pues necesitaba dos tartas. Para la primera he usado un molde rígido de plástico que he untado de aceite de girasol para después poder desmoldar con facilidad y he introducido la tarta unos minutos en el congelador para que endureciese un poco y perfeccionar de esta manera el desmoldado (no llegué a congelar) Para la segunda realicé la misma operación pero coloqué un bizcocho de base. Siento no poder ofreceros una fotografía del corte pero son para regalar y queda feo eso de darlas empezadas :)

Vayamos con la receta...



Ingredientes:
  • 500g de queso philadelphia
  • 200ml de nata para montar (35% materia grasa) + 3 cucharadas de azúcar
  • 125ml de leche
  • 300g de moras silvestres
  • 100g de azúcar
  • 4 hojas de gelatina
Además:
  • Una base de galleta o bizcocho (opcional)
  • Más nata montada
  • Mermelada de mora silvestre
  • Moras silvestres
Preparación:
 
Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en abundante agua fría durante 10 minutos. Mientras tanto, ponemos al fuego las moras con los 100g de azúcar hasta que éste se disuelva  y se forme un almíbar (entre 7 y 10 minutos) retiramos, añadimos el queso y mezclamos bien. Deshacemos la gelatina en un poco de leche caliente y la añadimos a la mezcla de queso y moras. Por último montamos la nata y la incorporamos a la crema anterior con movimientos envolventes. Volcamos la preparación en el molde escogido y dejamos cuajar de un día para otro. Servir.

Notas:

Utilizar la gelatina en hojas es muy sencillo, tan solo hay que colocarlas en un recipiente con abundante agua fría hasta que estén blandas, con 10 minutos es suficiente. Una vez tengan esa textura, se cogen con la mano y se aprietan bien para escurrirlas del agua y se deshacen en un líquido muy caliente. A continuación se remueve para su completa disolución y se incorporan a la receta. La gelatina usada en esta preparación son hojas de 2g cada una. En total 8g.

 De los 125 ml de leche, calenté 75 ml, deshice en ellos la gelatina y luego incorporé los 50ml restantes.  

El almíbar de moras y azúcar lo dejé listo la noche anterior y lo pasé por el pasapurés.

La base de bizcocho de la última tarta lo hice al microondas de la siguiente manera: Se  baten bien dos huevos con 60g de azúcar hasta que aumenten el doble su volumen, en ese momento añadimos 60g de harina con una pizca de sal y la ralladura de medio limón e integramos con mucha suavidad para que los huevos no se bajen. Llevamos al microondas a potencia máxima durante 4 minutos y ya está listo. Cuidado con el tiempo de horno puesto que puede variar. Id comprobando el bizcocho a partir del minuto 3.

Si no disponéis ya de moras frescas y solo tenéis mermelada, mezcláis 250g de ella con 50ml de agua. Con esto os saltáis el paso de hacer el almíbar, así que seguid con la receta tal cual a partir de ese punto. Eso sí, también es probable que no necesitéis añadir más azúcar a la elaboración.  

Antes de introducir la mezcla en el molde, probad de azúcar y decid vosotros si está a vuestro gusto. La nata la montaremos con las 3 cucharadas de azúcar (yo creo que es azúcar suficiente) y no es necesario un montado perfecto. En cuanto esté un poco espesa, dejamos de montar.  

Para la decoración no me he esforzado mucho, tan solo una capa superior de mermelada con unos rosetones de nata y algunas moras.

 Estas cantidades son las adecuadas para un molde de 20cm.