Huevos de pascua de azúcar



Estos huevitos de azúcar, son ideales para hacer con niños, porque son súper fáciles, muy coloridos y lo pasarán genial haciéndolos. También son perfectos para regalar o para tener en casa y endulzar nuestras bebidas de una forma original y diferente. Podéis rellenarlos de lo que os apetezca, incluso de cacao y así ya tenemos azúcar y cacao en uno para los vasos de leche de los peques o los nuestros. Me ha encantado hacerlos, porque resultan amenos, bonitos y baratos. Así que venga,


Vayamos con la receta...



Ingredientes:

200g de azúcar común
1-2 cucharadas de agua
Colorantes
Sprinkles

Además para rellenar:

Mini lacasitos, golosinas o cualquier cosa que se nos ocurra.

Para unirlos:

Chocolate blanco


Preparación:

Teñimos el agua con el colorante que más nos guste. Vamos añadiendo el agua al azúcar poco a poco, puede que necesitemos más o menos agua, así que id poco a poco hasta lograr la textura de arena mojada. Echamos un montoncito de azúcar sobre el molde calcando bien con las manos para que quede el azúcar bien prensado y retiramos el sobrante con una espátula para nivelarlo. Dejamos reposar unos minutos y con ayuda de una cucharilla retiramos la parte central, dejando huecos nuestros huevos...


Ahora dependerá del molde que uséis, si es como el mío, que no puede ir al horno, dejáis los huevos así reposando toda la noche, a la mañana siguiente estarán listos para desmoldar, si vuestro molde es apto para microondas, lo metéis a potencia máxima en tandas de 30 segundos comprobando de cada vez si están secos. Esto tenéis que hacerlo con mucha precaución, puesto que el azúcar se quema enseguida y se os hará caramelo. Dejamos enfriar y desmoldamos. Colocamos en una de las mitades de nuestros huevos el relleno escogido y los unimos con un poquito de chocolate blanco derretido y con ayuda de una manga pastelera, cucharilla o cucurucho de papel, ponemos el chocolate por todo el borde del huevo. Colocamos la otra mitad y hacemos un poquito de presión para que queden bien unidos (no os paséis con la fuerza, recordad que son de azúcar!!) Para disimular la unión y tapar el chocolate blanco que nos va a sobresalir, ponemos sprinkles al gusto. Servir!


Mi mona de pascua



No sabéis la lata que me ha dado el conejo que decora mi mona de pascua. Si seguís las novedades del blog a través de Facebook, ya sabéis que el conejito se me vino al suelo y rompió por la parte superior. Lejos de lo que yo imaginaba, tuvo bastante éxito esta propuesta, para algunos aportaba "personalidad" y un toque "original y diferente" A otros, les gustaba imaginar que algún ladronzuelo amante del chocolate, había dado buena cuenta de las orejitas del pobre animal. A pesar de todos estos "elogios" a mí no me convencía mucho la idea de presentar la mona de pascua con el conejo roto, así que lo sustituí por otro que fue ponerlo encima de la tarta y venirse de nuevo al suelo en cuanto le saqué un par de fotos. Esta vez, rompió por donde tiene la pajarita más o menos pero en esta ocasión sí que me gustó el resultado al ponerlo de nuevo. Da la sensación de que está como "enterrado" en la tarta y que asoma con esa cara que tiene de pillo para hacer de las suyas... ¿¿¿No os parece??? A mí por lo menos me da esa sensación, así que ya no puse otro, con ese me quedé. ¡¡Espero que a vosotros también os guste!!

La tarta es de mis favoritas. Tengo que intentar convenceros de que hagáis esta receta como sea. Es una versión del "Kopiec Creta" que os mostraba hace poco pero he cambiado el formato y la fruta por otra que me encanta. Las fresas. Lo único que tenéis que cocinar es un bizcocho, nada más. Yo he hecho mi bizcocho base para tartas pero podéis hacer cualquier otro que os guste, eso sí, tiene que ser un bizcocho con cuerpo, para que aguante bien la forma, puesto que vamos a ahuecarlo. El relleno: queso, nata, chocolate y fresas. ¡Es éxito seguro! Se hace súper rápida esta receta, podéis poner la fruta que más os agrade o una mezcla de varias y es rica, rica, riquísima. Hacerla.


Vayamos con la receta...




Ingredientes:

Mi bizcocho base para tartas de 8 huevos hecho en un molde de 23cm de diámetro y 8cm de alto

300ml de nata para montar (35% materia grasa) muy fría
250g de queso Philadelphia frío
5g de gelatina en hojas (dos hojas y media)
150g de azúcar común
1kg de fresas
30ml de agua muy caliente
100g de chocolate con leche muy picadito


Además para decorar:

Barquillos
Huevitos de chocolate
Coco rallado
Palitos pretzel



Preparación:

Lo primero que haremos será el bizcocho. Yo hice un bizcocho grande, 8 huevos dan para ello, pero podéis preparar uno más pequeño si os viene mejor, lo único que hay que tener en cuenta es que sea alto, puesto que haremos la tarta dentro de él.

Preparar el relleno es muy sencillo: ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría y una vez hidratadas y escurridas, las deshacemos en los 30ml de agua caliente. Removemos bien y dejamos que alcance la temperatura ambiente. Picamos el chocolate con un cuchillo en trozos bien pequeñitos. Reservamos.

Mientras enfría la gelatina, batimos el queso con el azúcar hasta mezclarlos y a continuación añadimos la nata, batiendo a velocidad alta hasta que comience a montar. En este momento, y sin dejar de batir, incorporamos la gelatina cucharada a cucharada hasta integrarla completamente. Terminamos de batir hasta que la nata esté perfectamente montada. Por último añadimos el chocolate picado con movimientos envolventes hasta que quede bien repartido.
Una vez el bizcocho completamente frío, cortamos con una lira o cuchillo la tapa superior para dejar la miga al aire y con ayuda de una cuchara, desmigamos casi por completo, nuestro bizcocho. Dejaremos una base y unos laterales de un centímetro y medio, más o menos, tampoco hace falta ponerse a medir. Ahí van un par de imágenes de este proceso...



Colocamos las fresas dentro. Enteras, lavadas y escurridas. Encima de las fresas ponemos la crema de queso, nata y chocolate, cubriendo bien todos los huecos...




Tapamos la crema con las migajas del bizcocho que hemos retirado antes y cubrimos éstas con coco rallado que habremos teñido de verde (en las notas os explico cómo):



Derretimos un poco de chocolate y con una espátula, una manga pastelera o un cucurucho de papel (usad el método que os sea más cómodo) cubrimos la parte exterior del bizcocho con el chocolate y acto seguido ponemos los barquillos que se quedarán pegados. Aprovechamos un poco de este chocolate para pegar las margaritas y las hojas a los palitos pretzel. Colocamos nuestra figura de chocolate y terminamos de decorar al gusto. Llevamos a la nevera un rato para que todo enfríe bien y servimos.



Notas:

Aquí tenéis toda la información para hacer mi bizcocho base para tartas

Teñir el coco es muy fácil. Ponéis la cantidad que vayáis a usar en una bolsa de congelar y añadís un poquito de colorante en gel. Cerramos la bolsa y restregamos con las manos hasta que el coco coja el color.

Podéis hacer un bizcocho más pequeño si os viene mejor, solo tenéis que tener en cuenta que sea alto.

El chocolate que damos alrededor del bizcocho para pegar los barquillos, lo extenderemos de cualquier manera, no es necesario cubrir la totalidad del bizcocho, con dar unos pegotes en la parte central ya es suficiente. Los barquillos quedan perfectamente pegados.

Las margaritas las compré en supermercados Gadis. Pero creo que en Alcampo y Carrefour las hay.

Espero que disfrutéis de la receta y que tengáis más suerte con vuestra figura de chocolate!!!

Nos vemos pronto! 

Pastel de ron con Coca Cola


No os quiero ni contar cómo hice esta receta, una odisea, a mil por hora y a correr!!! Pero quería publicaros algo para el día del padre, que ya creí que no sería posible, pero mira, más vale algo que nada. Ahora estoy en las mismas pero con las recetas de pascua... Esto es un no acabar y más este año que viene todo junto.

Tenía muchísimas ganas de hacer una receta con Coca-Cola, no soy de esas personas adictas a esta bebida, en realidad yo siempre bebo agua, pero oye, que a veces el cuerpo me pide un refresco y cuando es así, lo tengo claro. Yo soy de Coca-Cola. Y además, como la receta está pensada para el día del padre, le he añadido un poquito de ron, y no por nada, sino porque mi papá favorito, a veces, toma esta combinación.

Antes de que nadie me lo diga, este no es un post patrocinado, ni Coca-Cola me ha regalado nada ni me va a regalar nada. No creo ni que exista para esta multinacional, ni tampoco creo que necesiten de mí para publicitarse. Yo aquí, solo publico las recetas que me gustan, que obviamente no le van a gustar a la totalidad de las personas que las ven a través de sus pantallas, pero solo intento hacer las cosas lo mejor posible y publicar únicamente aquellas recetas que valen la pena, más allá de si visualmente impactan o no. Reunir aquí mi recetario, que a lo mejor el día de mañana es un recuerdo más para mis hijos... ¡quién sabe! Así que debo dar las gracias a todos aquellos que pasáis por aquí y que, más allá de si la receta os ha gustado más o menos, me dejáis un comentario de forma educada y respetuosa. Y también dar las gracias a todos esos que no decís nada, pero que os gusta (de vez en cuando) lo que publico. En definitiva, gracias por estar ahí, y por respetar mi trabajo.

Este pastel es para amantes del chocolate y realmente el sabor a Coca-Cola no se nota, y el ron, tampoco mucho, así que si os gusta que esté más marcado, tendréis que empinar la botella más de lo que lo hice yo. Aunque a lo mejor a simple vista pueda parecer algo complicado el montaje, en realidad es muy sencillo y además, es una de esas tartas que hay que comer una vez en la vida. Pero solo una, o corres el riesgo de ser gord@ para siempre ;)

Vayamos con la receta...



Ingredientes para el bizcocho:

200ml de Coca-Cola
250g de azúcar moreno
50ml de ron
120g de mantequilla blanda
120g de azúcar común
60g de cacao puro en polvo
4 huevos
200ml de buttermilk
350g de harina de trigo de repostería
8g de levadura química o impulsor
8g de bicarbonato

Ingredientes para la crema de relleno y cobertura exterior:

400g de chocolate negro de cobertura
250g de mantequilla
100ml de Coca-Cola
50ml de agua
50ml de ron

Para el baño de chocolate exterior:

50g de chocolate negro de cobertura
50ml de nata (35% materia grasa)
10g de mantequilla

Para la decoración superior:

150 g de chocolate negro de cobertura

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC calor arriba y abajo y aire.

Elaboración del bizcocho:

Empezar preparando el buttermilk en caso de no tenerlo. Poner 200ml de leche en un vaso y añadir una cucharada de zumo de limón, remover y reservar.

Mezclar 200ml de Coca-Cola con 250g de azúcar moreno y remover hasta que el azúcar se disuelva por completo. Añadir 60ml de ron y reservar esta mezcla.

Unir y tamizar 350g de harina con 8g de levadura química y 8g de bicarbonato. Reservar.

Batir 120g de mantequilla con 120g de azúcar  hasta que la mantequilla palidezca y la mezcla esponje (mínimo 5 minutos a máxima potencia). Añadir 60g de cacao en polvo y batir bien.

Batir 4 huevos con el buttermilk reservado y añadirlos poco a poco a la mezcla anterior sin dejar de batir.

Incorporar también la harina y batir lo justo para integrarla.

Añadir por último la Coca-Cola reservada y mezclar bien.

Repartir la crema en dos moldes de 20cm de diámetro y hornear unos 45 minutos o hasta que al pinchar en el centro con un palo de brocheta salga limpio.

Retirar del horno, dejar enfriar 15 minutos y desmoldar sobre una rejilla hasta que enfríen por completo.

Elaboración de la crema de relleno y cobertura:

Trocear el chocolate y reservar.

Calentar la coca cola, con el agua, el ron y la mantequilla hasta que esta última se disuelva y la mezcla comience a  hervir.  Retirar del fuego, volcar sobre el chocolate y dejar reposar un minuto. Remover enérgicamente hasta obtener una crema homogénea y con brillo. Cubrir con papel film a piel (Es decir, que el papel toque la superficie de la crema) y meter en la nevera hasta que adquiera una textura untuosa (aproximadamente 1 hora)

Montaje de la tarta:

Partir cada bizcocho en tres partes, más o menos iguales, obteniendo seis discos de bizcocho y colocar el primero sobre la fuente o plato en el que lo vayamos a servir (Se pueden poner unas tiras de papel vegetal protegiendo la fuente para evitar mancharla) Echar dos cucharadas de la crema de relleno y extenderla bien sobre toda la superficie del bizcocho, con ayuda de una cuchara o espátula. Colocar la siguiente capa de bizcocho y repetir esta operación con cada uno de los discos. Terminar de cubrir con más crema los laterales y todo el exterior de la tarta procurando dejar la crema más o menos uniforme pero no es en absoluto necesario dejarla perfectamente lisa.

Preparar el baño de chocolate exterior fundiendo al baño María o en el microondas 50g de chocolate con 50ml de nata, removiendo cada poco hasta que esté completamente disuelto y añadir 10g de mantequilla removiendo bien. Dejar templar y que tome algo de cuerpo y con ayuda de una manga pastelera, bolsa de congelar o un cucurucho de papel, dejar caer el baño por todo el borde superior de la tarta.

Para la decoración superior fundir el chocolate como anteriormente y depositarlo sobre una superficie plana, forrada con papel vegetal o silpat y con ayuda de una espátula extenderlo dejando una fina capa. Dejar endurecer y partirlo con las manos de cualquier manera dejando trozos de varios tamaños. Con un cuchillo hacer pequeños cortes en la parte superior de la tarta y clavar en ellos los trozos de chocolate. Servir.



Notas:

A pesar de lo que pueda parecer, esta tarta no resulta nada empalagosa.

Ya sabéis que a mí me gusta mucho calar los bizcochos con algún almíbar pero este queda super jugoso y no lo necesita.

Es una tarta ideal para comer recién hecha y está mejor si no va a la nevera.

Cómo me sobró crema de relleno decoré la base de la tarta con una boquilla de estrella pero esto es opcional.

Si queréis que la receta sea apta para niños, sustituid el ron por Coca Cola en el bizcocho y por agua en la crema.

Receta adaptada de Delicious Magazine

Espero que os haya gustado la receta de hoy, y nos vemos en la próxima!!!

Galletas de plátano y nutella



No sé qué me pasa a mí con las galletas, ¡¡¡pero es que me encanta hacerlas!!! Siempre siempre que me apetece hacer repostería, mi primera opción es hacer galletas, aunque normalmente termino haciendo otra cosa, pero las galletas siempre están en mi mente y ahora con Gael, todavía mucho más, así que procuro introducir en las galletas sus sabores favoritos, cómo estas, que son de plátano. La verdad es que mola mucho hacer unas galletas de plátano que no sean las típicas galletas de avena y plátano y me apetecía hacerlas con algún dibujo o forma algo diferentes para que le llamen un poco más la atención, como con sus galletas favoritas que os enseñé hace poco.

Estas galletas son bastante fáciles de hacer y en realidad son una adaptación de mis galletas rosas de calabaza. Aunque las rellené de nutella, podéis perfectamente no hacerlo y servirlas así solas. Si sois de los que os gustan los bizcochos de plátano, estas galletas os van a encantar, su sabor recuerda mucho al sabor de estos bizcochos, pero es que claro,¡¡llevan plátano!!! 

Os he puesto una cantidad pequeña de ingredientes para que no os salgan demasiadas galletas, aunque dependerá del grosor que las hagáis y del tamaño, obviamente. A mí me salieron una docena de ellas, no lo sé con exactitud porque nos las fuimos comiendo antes de contarlas, pero ya os digo que no salen demasiadas.

Vayamos con la receta...

Ingredientes:

70g de mantequilla blanda
60g de azúcar glas
60g de puré de plátano
2 cucharadas soperas de nata
100g de harina de repostería
30g de harina fina de maíz (Maizena)
20g de cacao puro en polvo
Una cucharadita de levadura química o impulsor
Una pizca de sal 

Además:

Nutella



Preparación:

Precalentamos el horno a 160ºC calor arriba y abajo y aire.

Batimos bien la mantequilla con el azúcar hasta formar una crema. A continuación añadimos el puré de plátano y la nata, mezclando bien, y agregamos el resto de los ingredientes secos que tendremos unidos y tamizados. Introducimos la masa en una manga pastelera con una boquilla redonda lisa y formamos las espirales empezando por el centro y girando la masa sobre sí misma hasta obtener el tamaño deseado.


Una vez nuestras galletas formadas, introducimos en el horno durante 12 minutos. Retirar y sacar las galletas con ayuda de una espátula y depositarlas sobre una rejilla hasta que terminen de enfriarse. Una vez completamente frías, las podemos rellenar de nutella. Servir.


Notas:

El puré de plátano es simplemente plátano triturado. 

Procurad que el plátano esté bien maduro para que otorgue su mejor sabor a las galletas.

Mis espirales las hice de tres giros de muñeca. Podéis hacerlas más grandes o más pequeñas. A vuestro gusto. Podéis también poner una plantilla con círculos dibujados debajo del papel de hornear para que os sirvan de guía, si las queréis exactamente del mismo tamaño, si veis que os cuesta dejarlas más o menos iguales. Yo no la puse, es una masa que se trabaja muy bien y si alguna me quedaba "rara" sacaba la masa, la mezclaba con el resto y la repetía.

Si no trabajáis en un ambiete frío, una vez formadas los espirales, llevad las galletas a la nevera hasta que estén bien frías, de este modo evitáis que se os deforme la masa durante el horneado.

La temperatura y tiempo de horneado son orientativos.

¡¡¡Espero que os haya gustado la receta y nos vemos en la próxima!!!