Tarta "fantasma" de chocolate. Halloween


¡Qué fácil es de hacer esta tarta! Y para los amantes del chocolate será el no va más. Es espectacularmente DELICIOSA. Además es de esas tartas que no resulta nada empalagosa y se monta enseguida, porque como ya veis, la decoración no tiene misterio alguno. Hay que preparar varias cosas pero todas ellas son muy sencillas de realizar. El bizcocho de chocolate no es un bizcocho cualquiera, es El Bizcocho. ¡Realmente espectacular!. La receta es de Sweetapolita y si no lo habéis probado aún y necesitáis un bizcocho de chocolate super tierno y jugoso, os aseguro que este será vuestro bizcocho favorito para siempre. Para crema de relleno una ganache, que no es más que unir chocolate con nata, y para los fantasmitas de merengue, tan solo hay que batir claras con azúcar, y como es lo que más tiempo de horno lleva, los dejaremos listos la noche previa.


Hice la receta entera del bizcocho y se hornea en tres moldes redondos de 18cm. Como vi que me iba a salir mucha tarta para los comensales que éramos, solo utilicé dos que partí al medio, obteniendo los 4 discos de bizcocho que veis en las fotos. El tercer bizcocho lo tengo bien envuelto en papel film en el congelador, que ya lo usaré para otra cosa. Os lo digo para que contéis con ello. Podéis hacer como hice yo, o poner los tres bizcochos que os van a salir con la receta sin partir, así enteros también quedará bien. Pero venga, que os lo explico como Dios manda.




TARTA "FANTASMA" DE CHOCOLATE

Ingredientes para los fantasmas de merengue:
90g de claras a temperatura ambiente
180g de azúcar glas tamizado
Una pizca de sal

Ingredientes para el bizcocho de chocolate:
285g de harina de repostería
470g de azúcar común
90g de cacao puro en polvo
12g de bicarbonato de sodio
10g de levadura química o impulsor
8g de sal (sí, yo también creí que era mucho, pero no)
300ml de buttermilk
180ml de café
160ml de aceite de girasol u oliva suave (ninguno de los dos da sabor)
3 huevos M a temperatura ambiente
Una cucharadita de vainilla en pasta o esencia o el interior de una vaina (lo que tengáis)

Ingredientes para la ganache:
400g de chocolate negro para fundir
400ml de nata 35% MG
Una pizca de sal

Además:
Ojos de azúcar (opcional)





Preparación:

Comenzamos preparando los fantasmas de merengue y para ello lo primero que haremos será precalentar el horno a 80ºC sin aire.
Colocamos las claras en el bol de nuestra batidora junto con la sal y comenzamos a batir a velocidad alta hasta que estén a punto de nieve (que al darle la vuelta al bol no se caigan) En ese momento empezamos a añadir el azúcar glas (que tendremos tamizado) cucharada a cucharada, batiendo bien entre cada adición, así hasta incorporarlo todo. Una vez el azúcar añadido, continuamos batiendo hasta obtener un merengue brillante y firme.

Colocamos el merengue dentro de una manga pastelera provista de una boquilla redonda lisa, si no disponemos de ella, colocamos el merengue dentro de una bolsa de congelar y cortamos una de las esquinas (es lo que hice yo). En una bandeja de horno forrada con papel vegetal, vamos depositando montoncitos de merengue formando así los fantasmas. Introducimos en el horno durante 90 minutos y dejaremos en el interior con el horno apagado hasta que enfríen por completo (mejor hacerlo la noche anterior y los dejamos en el horno hasta el día siguiente)  

Para preparar el bizcocho, empezamos por precalentar el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire)
Engrasamos 3 moldes redondos de 18cm de diámetro y los forramos con papel vegetal en su base y laterales. Engrasamos también el papel.
Unimos y mezclamos los ingredientes secos (la harina, el cacao, el azúcar, el bicarbonato, la levadura y la sal) en un recipiente aparte ponemos los líquidos y los mezclamos (los huevos batidos, el buttermilk, el café, el aceite y la vainilla) Ahora sí, unimos todos los ingredientes, mezclando sin batir, y repartimos la masa en los tres moldes. (Os saldrán unos 550g de masa para cada uno)
Introducimos al horno hasta que estén cocidos, unos 40 minutos aproximadamente. Comprobaremos su cocción introduciendo un palo de brocheta en el centro de cada bizcocho, si sale limpio están listos. Los dejamos reposar 15 minutos y los desmoldamos sobre una rejilla dándoles la vuelta, de modo que la base nos quede hacia arriba. Dejamos enfriar por completo.

Mientras los bizcochos enfrían, preparamos la ganache. En un recipiente amplio, ponemos el chocolate troceado y reservamos. Llevamos un cazo al fuego con la nata y la sal hasta que alcance ebullición, retiramos del calor y vertemos sobre el chocolate reservado. Dejamos reposar 2 minutos y batimos con ayuda de un batidor de varillas manual hasta que todo el chocolate se funda y obtengamos una mezcla homogénea (en este punto, cuando el ganache está líquido, aproveché para dibujar los ojitos de los fantasmas, mojando un palillo en el chocolate y dibujando los ojitos en el merengue). Dejamos enfriar y lo reservamos en el frigorífico 1 o 2 horas hasta obtener la textura deseada para rellenar.

Montaje de la tarta:
Como os expliqué al inicio, usé solo dos de los tres bizcochos, pero podéis utilizar los tres si así lo deseáis, solo os saldrá más cantidad de tarta, esa es la única diferencia, y que los tendréis que poner sin partir, puesto que no tendréis tanta ganache como para rellenar todas las capas.

Con ayuda de una lira o cuchillo, nivelamos los bizcochos se fuese necesario. Si vamos a emplear solo dos bizcochos, los partimos al medio para obtener 4 bizcochos iguales. Introducimos parte de la ganache de chocolate en una manga pastelera provista de una boquilla redonda y grande, o la introducimos en una bolsa de congelar y cortamos una de sus puntas de modo que nos quede una abertura un poco amplia (fue lo que yo hice) 

Colocamos la primera capa de bizcocho en la fuente o plato donde vayamos a servir la tarta. Disponemos un cordón de ganache alrededor de todo el borde exterior del bizcocho y cubrimos el interior con más ganache a cucharadas. Lo distribuimos de forma uniforme con ayuda de una pequeña espátula. Colocamos otro disco de bizcocho y repetimos la misma operación hasta colocarlos todos. Terminando con una fina capa de ganache que alisaremos con una espátula. 

En la parte superior colocamos los fantasmas de merengue y como decoración adicional, entre las capas de bizcocho colocaremos los ojitos de azúcar ayudándonos para fijarlos de un poquito de ganache.





Notas:

Si no disponéis de buttermilk, lo podéis preparar vosotros mismos. En un vaso medidor ponemos 20ml de zumo de limón. Rellenamos con leche hasta obtener los 300ml necesarios para esta receta. Removemos y dejamos reposar 10 minutos. Ya tenemos listo nuestro propio buttermilk.

Los ojos de azúcar son opcionales. Yo los puse porque los tengo, sino, habría utilizado mini lacasitos blancos y hubiera dibujado la pupila del mismo modo que los ojitos de los fantasmas. 

Con las cantidades que os he puesto para el merengue os saldrán fantasmas para repartir a todos los niños en la noche de halloween :-) Podéis, si queréis, hacer la mitad de la receta, u hornear, ya puestos, otras formas para otras decoraciones. O hacerlos todos, aguantan muy bien el paso del tiempo guardados en un bote de cierre hermético y si los partís quedan estupendos si los incluimos en otros postres, como cremas y un buen ejemplo de ello es, el Eton mess

También podemos dejar lista la noche previa la ganache y el bizcocho y tiempo de enfriado que adelantamos. Si la ganache está demasiado dura, le damos un golpe de micro y la mezclamos bien hasta obtener la textura deseada. No tiene pérdida.

Resumiendo, porque así tan explicado parece más de lo que es. Hacemos el merengue, la ganache y los bizcochos la noche previa. El día montamos y listo. El montaje no lleva más de 5 minutos.

Bueno, y esto es todo. Espero que lo paséis de miedo en halloween y desde aquí ya estamos pensando en las recetas de Navidad... El tiempo vuela, así que, aprovechadlo!!! Nos vemos pronto! 

Tartaletas bakewell



La tarta bakewell es una de mis favoritas, sin duda. Es originaria de Gran Bretaña y consiste en una base de masa quebrada o brisa, cubierta de una capa de mermelada (en su versión más tradicional) y otra capa de una crema de almendras, cuya elaboración es muy similar a la de los bizcochos de mantequilla. Muy esponjosa y jugosa, y un bocado exquisito, desde luego. Es tan deliciosa como contundente y con un poco tendremos bastante, por eso casi siempre que la preparo la hago en versión tartaleta.

La capa de mermelada se puede sustituir por cualquier otro relleno a nuestro gusto, pero para que en su conjunto no resulte excesivamente dulce, es mejor emplear un relleno con un toque ácido. En esta ocasión empleé unas frambuesas que vi en el supermercado ya que es una fruta que me encanta, y aportan ese sabor y acidez que combina tan bien con la crema de almendras.


Es un postre muy conocido y seguramente muchos de vosotros ya lo habréis probado y hasta incluso tendréis vuestra propia versión de la receta, pero para los que no lo conozcan o no se hayan atrevido aún a prepararla, no lo demoréis más porque es absolutamente exquisita y su elaboración no entraña dificultad alguna.





TARTALETAS BAKEWELL
(para tres tartaletas de  12cm de diámetro)




Ingredientes para la masa quebrada:
125g de harina
75 de mantequilla fría cortada en taquitos
30g de azúcar glas
20g de almendras molidas o harina de almendra
1 yema de huevo M
Una pizca de sal

Ingredientes para la capa de frambuesa:
80g de frambuesas frescas
Una cucharada sopera de azúcar común
Una pizca de sal
(Podemos sustituir estos ingredientes por mermelada comercial)

Ingredientes para la crema de almendra:
50g de mantequilla a temperatura ambiente
40g de azúcar glas
50g de almendra molida o harina de almendra
1 huevo M
10g de harina de trigo de todo uso
Unas gotas de extracto o esencia de almendras (opcional)
Una pizca de sal
Un puñado de almendras laminadas



Preparación:

Comenzamos preparando la masa quebrada. Si disponemos de un robot de cocina, colocamos todos los ingredientes y accionamos unos pocos segundos hasta que empiecen a unirse. Si vemos que no se unen porque la masa está demasiado seca, agregamos unas gotas de agua fría, las justas y necesarias para que los ingredientes cohesionen. Si lo hacemos de forma manual,  mezclamos la harina, la almendra, el azúcar y la sal y lo colocamos en la encimera en forma de volcán. En el hueco central colocamos la mantequilla cortada en taquitos. Mezclamos con las yemas de los dedos frotando la mantequilla con la harina hasta integrarla ligeramente y por último agregamos la yema de huevo uniendo todo hasta obtener una masa, sin trabajarla en exceso, solo lo justo y necesario para que los ingredientes se unan. Si es necesario añadimos un poco de agua fría como en el caso anterior.

Unimos la masa en una bola (sin amasarla, solo unirla) la aplanamos y la envolvemos en papel film. La dejamos reposar media hora en la nevera, y transcurrido el tiempo la estiramos sobre la encimera enharinada o entre dos papeles de horno (escoged el método que os sea más cómodo) Le daremos un grosor de unos 3mm y cortamos 2 circunferencias cuyo diámetro debe ser mayor que el de los moldes de las tartaletas para poder cubrir el fondo y los laterales. La masa sobrante, la unimos de nuevo, la estiramos, y cortamos la tercera circunferencia. Forramos con la masa los moldes que tendremos previamente engrasados, los envolvemos en papel film y los llevamos al congelador un mínimo de una hora. (Siempre que tengo que forrar moldes con masa quebrada, lo hago la noche previa a la elaboración y los mantengo en el congelador hasta el momento en que me ponga con la receta, de este modo, al estar la masa congelada, me aseguro que no perderá su forma durante el horneado)

Una vez la masa lista, colocamos sobre ella un poco de papel vegetal y rellenamos con alguna legumbre seca, en mi caso he puesto habas. Con esto impedimos que la masa se abombe durante la cocción. Introducimos a horno precalentado a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire) durante 15 minutos. Pasado el tiempo, retiramos las legumbres y el papel y llevamos de nuevo al horno 5 minutos más para que la base termine de cocerse. Retiramos y reservamos.



Para la capa de frambuesas, ponemos un cazo al fuego con la fruta, el azúcar y la sal y removemos constantemente hasta que la mezcla comience a espesar (unos 5 minutos aproximadamente) Retiramos, dejamos que pierda calor y colocamos una cucharada en la base de nuestras tartaletas. Reservamos.

Para la crema de almendras, batimos la mantequilla con el azúcar glas y la sal hasta que se forme una crema. Añadimos el huevo y la esencia y batimos bien para que se mezclen perfectamente. Por último añadimos la almendra y la harina y batimos lo justo para que se integren. Colocamos esta crema en una manga pastelera y la ponemos encima de la capa de frambuesas, formando una espiral. Con una pequeña espátula, alisamos la superficie de la crema. Espolvoreamos la superficie con la almendra laminada y horneamos 20-25 minutos hasta que la superficie esté dorada. Retiramos, dejamos enfriar y podemos servir espolvoreado de azúcar glas.



Notas:

Hornear una base de masa en vacío, antes de añadir el relleno, como hemos hecho en esta receta, es lo que se conoce como hornear a ciegas o en blanco. Esto ayuda a crear una corteza más crujiente, que no se humedecerá al colocarle el relleno y que no estará cruda al cocerse el relleno en menos tiempo del que necesita la masa. Cuando hago masa quebrada, siempre hago una buena cantidad para proveerme de tartaletas y bases de tarta, así acorto la elaboración de cualquier postre de este tipo y no me da tanta pereza al tener la base ya hecha. Las guardo bien cubiertas en papel film y dentro de una bolsa en el congelador. Aguantan así meses.

Espero que desfrutéis de la receta y nos vemos en la próxima.

Tarta de chocolate, caramelo y cacahuetes (Sin horno)


El verano pasado ha sido apoteósico en Galicia, en especial en las rías baixas. Hemos tenido unas temperaturas históricas, con un calor al que estamos poco acostumbrados. La tarta de hoy la hice un día que marcaba 37ºC. Literalmente se desintegraba a medida que pasaban los minutos fuera de la nevera. Cómo me costó sacarle las fotos y fue casi un milagro conseguir desmoldarla sin que se rompiese, pero aguantó estoicamente la postura y se dejó hacer.

Qué deciros de la receta. Es un manjar para los amantes del chocolate. Lo tiene todo: Base de oreo, una maravillosa salsa de caramelo casera, unos tropezones en forma de cacahuetes salados que le quedan espectaculares, cubiertos de una exquisita ganache de chocolate y por si esto fuera poco, coronada con galletas pretzel que le dan un toque crocante. Yo no le pondría nada más, creo... 

Es muy fácil de hacer, no necesita horno y si nos faltan las galletas, pues no se las ponemos, no pasa nada por esto, la tarta estará igualmente deliciosa. Podemos sustituir los cacahuetes por conguitos por ejemplo, aunque viene a ser lo mismo, o poner lacasitos si es para niños y los podemos utilizar también para la decoración. También podemos servirla acompañada de un poco de nata montada pero esto ya para los súper golosos. Combinarla con los que más os guste, sutituir ingredientes si alguno no es de vuestro agrado pero no dejéis de hacerla porque es un auténtico pecado de lo buena que está.




Ingredientes para la base (molde redondo desmontable de 18cm):
160g de galletas oreo
40g de mantequilla a punto pomada

Para la salsa de caramelo:
150ml de nata 35% MG
100g de azúcar blanco
50ml de agua
50g de mantequilla 

Capa de chocolate:
150ml de nata
150g de chocolate negro
30g de mantequilla
Una cucharadita de café soluble
Una pizca de sal

Además:
60g de cacahuetes salados
Galletas pretzel


Preparación:

Empezamos preparando la base. Trituramos las galletas hasta hacerlas polvo, las mezclamos con la mantequilla a punto pomada y las colocamos, haciendo presión, sobre la base y los laterales del molde. Si queremos una base crujiente, la horneamos 10 minutos a 180ºC, sino, la metemos en la nevera mientras seguimos con la receta.

Preparamos la salsa de caramelo del siguiente modo: Calentamos la nata hasta casi ebullición y reservamos. Llevamos un cazo a fuego medio con el agua y el azúcar (en este orden para evitar la formación de cristales)  hasta que el azúcar se disuelva y tome color caramelo. Llegados a este punto, retiramos del fuego y añadimos la nata con muuuucho cuidado pues echará mucho humo y subirá un montón, con lo que corremos riesgo de quemarnos. Una vez toda incorporada añadimos la mantequilla y devolvemos de nuevo al fuego hasta que todos los ingredientes se integren y la mezcla comience a espesar. Retiramos y dejamos que pierda calor (con el reposo la salsa espesará considerablemente) Vertemos la salsa sobre la base de galletas hasta cubrir el fondo (debería sobrarnos un poco) y encima de esta colocamos los cacahuetes salados distribuyéndolos de forma uniforme. Reservamos en la nevera mientras preparamos la capa de chocolate.

Colocamos en un recipiente el chocolate troceado, el café, la sal y la mantequilla. Reservamos. Ponemos la nata en un recipiente al fuego y llevamos a ebullición, retiramos del calor y la vertemos sobre el chocolate reservado. Dejamos reposar un minuto y removemos enérgicamente hasta obtener una crema homogénea y brillante.

Vertemos en la base de galleta, sobre la crema de caramelo y cacahuetes. Colocamos las pretzel si lo deseamos y dejamos en la nevera un mínimo de tres horas. Desmoldar y servir.


Notas:

La salsa de caramelo es absolutamente deliciosa. Si todavía no la habéis probado, no dejéis pasar más tiempo, pues es muy fácil de elaborar y una vez hecha aguanta un montón de tiempo si la conservamos en un bote de cierre hermético en la nevera. Si queremos alargar mucho más su conservación también podemos congelarla durante 3 meses. Generalmente, utilizo mantequilla con sal para elaborarla pero no lo he hecho así en esta ocasión porque ya va incorporada en los cacahuetes. Pero si la queréis emplear para otra cosa, os recomiendo utilizar mantequilla con sal o que añadáis a la receta media cucharadita.

Podemos variar la textura de la salsa de caramelo según el uso que le vayamos a dar de diferentes formas. Imaginemos que la queremos utilizar para salsear helados, bizcochos, tortitas, endulzar bebidas o como acompañamiento de alguna tarta, pues una vez añadidos todos los ingredientes la llevamos de nuevo al fuego como se indica en la receta y en cuanto estén integrados la retiramos. Si por el contrario la queremos como capa en una tarta o pastel, como en este caso, necesitamos que esté más espesa y la dejaremos cocer un poco más de tiempo. Tened en cuenta que al enfriar espesa considarablemente. Otra forma de dejarla más o menos líquida es aumentando o disminuyendo la cantidad de nata, aunque yo prefiero jugar con el tiempo de cocción. Si una vez terminada y fría la salsa, nos ha quedado demasiado líquida para el uso que le queremos dar, será suficiente con devolverla al fuego y dejarla cocer un poco más para conseguir la textura deseada.

Espero que os haya gustado la receta de hoy y nos vemos en la próxima. ¡Un abrazo!